El mundo del beatmaker por JML

En el último debate de la cuarta parte, los colegas de HipHopActual dijeron que hay sellos que piden a los MCs que negocien ellos mismos las bases con los productores para así sacarlas gratis con el pretexto de que así habrá más dinero para promo. Así que me propuse preguntar a varios beatmakers para investigar sobre el tema. En su respuesta JML me contaba tantas cosas interesantes que me pareció mas adecuado publicarlo entero a sacar solo frases para el tema en cuestión en el que incidiremos en futuros artículos. Así que publico al completo todo lo que me contó:

jml

Como beatmaker/productor durante los últimos diez años, he regalado cientos de beats (en ocasiones por amistad y en muchas otras porque creí que ese movimiento contribuía a hacer crecer mi nombre como productor). Más de la mitad de esos años, me resistía a cobrar, para mantener “la pureza” o el aspecto “underground” de lo que hacía. En mi mente adolescente existía un principio bastante absurdo, que si hubiera mantenido en ese y en otros aspectos de mi vida, me habría llevado a la ruina absoluta. Este principio era: “como disfruto haciéndolo, no le puedo llamar trabajo, así que no puedo ni quiero cobrarlo”. Además, claro, de esa falsa sensación de satisfacción al contribuir y aumentar la “cultura”. Es algo parecido a ser “becario” durante años.

Por supuesto, según creces te das cuenta de la enorme tontería que ha sido anclarte en ese pensamiento, dada la calidad que estás adquiriendo, la cantidad de personas que buscan tus beats, y sobre todo, dado que ya no vives en casa de tus padres, ni tu abuela te da unos euros de vez en cuando. En ese punto hay que empezar a buscarse la vida, y lo lógico es preguntarse cómo sacar beneficios de tus habilidades. Entonces te planteas ponerle un precio a todas esas horas frente a una pantalla. En mi caso, hoy por hoy tengo otro trabajo que me gusta por igual, no dependo de la música para llenar mi nevera, lo que me ha permitido mantener unos precios muy asequibles para los demás (no para mí) en cuanto al precio de mis beats o mezclas, con precios irrisorios, casi simbólicos, que hicieran posible que cualquiera tuviera un sonido propios.

Como sabemos los que ya estamos dentro de todo esto, prácticamente todo es una gran mentira, una realidad muy alejada de lo que un “joven oyente” pueda percibir entre tanta web, tanta promo y tanta falsa fama. El pastel en eso de ser MC, se lo reparten tres o cuatro.

Eso quiere decir, que me alegra haber alcanzado un nivel en el que “prodúceme porque te conviene” ya no es una razón válida para que yo mueva un dedo, a sabiendas de que prácticamente todos los artistas que te piden que “te tires el rollo” o que te ofrecen sutilmente “hacer algo juntos, están incluso más muertos de hambre que tú, y sólo quieren utilizar su nombre (fácilmente ganado durante “aquellos años” en una “cultura” de unas pocas miles de personas) para obtener beats gratuitos.

En mi caso, tuve la suerte de que Wahin Makinaciones me ofreciera un puesto en sus filas, lo que me ha permitido no verme en el compromiso de “no saber decir que no” a ese tipo de artistas (que es algo con lo que lo paso realmente mal, diciendo que no, a pesar de poner un precio a mi trabajo, y algo que me ha generado, sobre todo, cantidades ingentes de estrés), y hoy por hoy, por fortuna, tengo gente que gestiona esos movimientos por mí y que me permiten dedicar todo mi tiempo a hacer beats y a desarrollar mi creatividad, no a “negociar”. Algo así como “mi trabajo tiene un precio y punto, para ti y para el que tenga cien veces tu fama”.

Tampoco espero quitar la venda a nadie, no lo necesito, sólo es mi experiencia personal. En este amplio recorrido he tenido contacto con varias decenas de sellos y varios cientos de artistas, y este sello en el que estoy, parece ser el único dentro de la música urbana con respeto hacia sus trabajadores, valorando cada paso que da cada uno de ellos y alentando el crecimiento personal por encima del profesional (sin dejar de lado las ganas que todos más o menos tenemos de que la música nos ponga la comida en el plato).

Se podría pensar que un sello que trabajaba bien es porque dispone de los medios y las posibilidades para llevar a cabo este sistema, pero a través de mis ojos lo que se ve en todo aquel que trabaja conforme a una moral, son unos principios y un honor intactos, y que tantos editores musicales con ansias de ganar pasta de la música urbana (pobres…) y chavales metidos a “gestores” han ido perdiendo por el camino (si es que alguna vez tuvieron tal moralidad) al ver que no ganaban un duro.

Los precios que mantengo tras diez años (a mis 26) son perfectamente razonables, y aún bajo el amparo de un sello, mis beats (que dicho sea de paso, no se limitan en absoluto al rap) no valen más de lo que cualquier productor con cierto nombre (dentro del rap) pide por sus beats de manera individual e independiente (lo cual tiene más mérito, si contamos con que una editorial o un sello se llevan por su gestión un merecido porcentaje de lo que generas). Mientras no lo necesite para vivir, seguiré manteniendo unos precios competitivos y accesibles a todo aquel que busque mis beats.

En mi caso, como MC, he pagado un estudio de grabación por horas durante años, buscando la mayor calidad posible en mis CD´s vocales, sabiendo bien que esos proyectos en los que tanto “invertía” no iban a ningún sitio, más allá de unas miles de personas que disfrutarán con ello de manera gratuita. Pero a mí me importaba que sonase bien, era lo que yo buscaba para mí, no me conformaba con menos, porque hubiese sido dar un paso atrás (siempre desde mi opinión personal). Un grupo de rock o pop, suele dejarse dinero en el alquiler de un local de ensayo. Alguien de fama internacional se deja dinero en un espectacular montaje para su concierto o en una carísima sesión de fotos. Una señora madre de familia, se deja dinero en la comida para sus hijos. Cada cual paga lo que quiere y lo que necesita, porque todo tiene un precio, es así de sencillo.

Con esto quiero decir, que los artistas más profesionales que me he encontrado, son aquellos que aún teniendo poco o mucho, que aún teniendo éxito o anonimato, ven como requisito indispensable pagarte por tu trabajo a los beats, mostrando así que realmente entienden el esfuerzo que te supone (y te ha supuesto durante años) alcanzar esa calidad. !Y qué demonios, pagando por un producto! Si queda gente que no se acostumbra a este tipo de sociedad, dudo que estén preparados para ir al supermercado.

Si estamos hablando de la actitud de los sellos y los MC´s al querer obtener gratis el trabajo de los demás, no podemos culparles a ellos (sólo tratar de esquivarlos), porque cada uno hace las cosas como cree que tiene que hacerlas, aunque eso inunde el mundo de gente rastrera y aprovechada, pero nada nuevo. Ya sabemos que no es más rico el que más gana, sino el que menos paga. Supongo que no sólo en lo referente a los beats, también quieren ahorrarse el diseño, el estudio y la fabricación de los CD´s físicos (si es que la llevan a cabo…). Es decir, poca inversión, mucha ganancia.

Si todavía fuese así, habría que aplaudirles, aunque sea por su buen desempeño como gangsters, pero ni siquiera esos productos por los que “apuestan” (nótese la ironía) dan el rendimiento necesario para cubrir los pocos
gastos que haya podido generar. Es decir, aquí no hay “pa” nadie, un sello es una oficina y la mayoría de los artistas que escuchas tienen serias dificultades para ser poco más que mileuristas (y dudo que la música
contribuya en gran medida a esa suma).

Yo no cobré hasta no estar preparado y cualificado para hacerlo. Un MC que empiece no tiene por qué invertir en su trabajo hasta que no se vea preparado para ello. No es un requisito indispensable rodearte de los mejores productores y MC´s en tu CD para que el proyecto tenga calidad. Igual un amigo tuyo lo hace mejor (o a ti te gusta más) que cualquier productor “de los que cobran”. Todo eso es lícito y correcto.

Ante todo, apoyo la libertad y la satisfacción personal de cada uno. Pero de igual manera, todo aquel que quiera poner un precio a su trabajo, merece respeto. Desde una pulsera en la calle, hasta un cuadro en un museo.
La libertad de adquirirlo al final es de todos nosotros, los consumidores. Da igual que seas un MC, un sello o una agencia de publicidad buscando música para sus anuncios. Los beats son un producto más para la lista,
y como casi todo lo “virtual”, también puedes conseguirlo gratis (aunque como casi todo también, de peor calidad).

En mi opinión, sólo quien realmente se muestra interesado en la música como tal, puede llegar a valorar en su plenitud una instrumental, estableciendo esa “conexión” con el creador de esa música,
al adquirir una obra única e irrepetible, que ya es tuya y que puedes usar como quieras. Es como dar dinero a un músico callejero. En mi caso no lo hago por “ayudarle”, lo hago porque ha establecido conmigo esa conexión en ese momento, he entendido lo que quería transmitir, y he considerado como mío durante unos minutos, ese conjunto de notas.

Para despedirme, quisiera compartir una anécdota de los últimos años. No estoy muy seguro de que venga al caso en todo este asunto, pero ahí la dejo. En una ocasión, un hombre totalmente desconocedor de la música urbana, de unos 40 años, topó por casualidad con la tienda WMBEATS en la que Wahin Makinaciones pone a la venta mis beats. Atraído por un sencillo catálogo musical, seguramente como muchos de nosotros haríamos al descubrir una página de estas características, fue reproduciendo una tras otra las instrumentales que allí había. Una de ellas le llamó la atención de manera especial, y se imaginó a sí mismo escuchándola durante sus sesiones diarias de footing, corriendo al ritmo de esa melodía. Pues el hombre la compró. Para él, para su uso exclusivo en esas sesiones de footing. Había comprado música, que, al contrario que un CD, no estará disponible para nadie más, nunca. Yo he sabido de esto posteriormente y por casualidad, no conocía a ese hombre, ni él me conocía a mí. No puedo describir lo que ese gesto significa para mí, así que dejaré que cada uno saque sus propias conclusiones.

Disculpad la extensión!

JML

Atención: Proximamente una nueva sección de turismo hip hop, viaje a las raices de este estilo musical.

12 pensamientos sobre “El mundo del beatmaker por JML

  1. hack_nug

    Me ha encantado la anécdota final. Es bueno saber que hay gente que tiene en cuenta el producto por si solo sin necesidad de fijarse en el resto de cosas que haya podido comprar con anterioridad.

    No entiendo por qué, pero parece ser que la gente se piensa que si alguien vende una manzana a 10 céntimos, el resto deben venderla por ese precio también (y así con cualquier cosa que una pueda comprar).

    Espero que vaya todo bien por ahí. Un saludo, J!

  2. Sr. Poto

    Seguro que muchos productores se identifican con los dos primeros parrafos.
    Creo que es un debate personal el decidir en que momento empiezas cobrar por los beats.

  3. Buly

    Lo comentado por JML en los dos primeros párrafos es extensible a todos los ámbitos del hip hop.

    Buen artículo

  4. Sew

    Me encanta la anecdota final,jasjas que crackel hombre,la verdad es que hemos llegado a un punto,que el artista cual vendedor de porros,quiero todo gratis,o de colegueo para luego venderlo y multiplicarlo Xdemasiado.Lo ultimo y lo que mas me repatea son estos artistas que anuncian que van a sacar su disco en descarga directa y al final nunca lo hacen.O lo deciertos artistas que piden millon y medio de las antiguas pesetas para no gastar en la produccion del disco,esto ya me resulta acojonante!

  5. JotaDBeats

    Grandísimo JML, este es un artículo que debería leer muchísima gente. Si buscas calidad, págala, eso es así. Y la anécdota final brutal jajaj, que jefe el hombre!

  6. Roc

    Queda claro, muchos no tendrían que ir al supermercado. Muy bien expresado el artículo, con mucha elegancia y sinceridad.

    PD: Y que Dr. Dre cobre lo que cobra…

  7. Zim

    Siempre estoy de acuerdo al 100% con JML. Hoy no es una excepción.

    Como anécdota en esto del dinero, sobre él puedo contar que en un festival benéfico que organicé, él actuaba como artista cediendo su caché a la causa (como todos los artistas allí congregados, tanto locales como de primera línea), pagó su entrada para contribuir a la causa, ya que relamente empatizaba con ella. Sé de más de un grupo que solo se ofreció a venir cuando se confirmaron algunos grupos de primera línea. Eso es ser real.

  8. Zim

    Releyendome he visto que he redactado fatal la frase. Arreglo el trozo afectado aquí:

    él actuaba como artista cediendo su caché a la causa (como todos los artistas allí congregados, tanto locales como de primera línea), ADEMÁS DE ESO pagó su entrada para contribuir a la causa, ya que relamente empatizaba con ella.

  9. Umberto Eco

    Artículo correctamente estructurado y bien razonado. Pensé que tendría que suspender a toda la clase.

    Me surgen unas dudas. Si al final la lógica del posmodernismo -entendido como época, no como estilo concreto- se resume en el epitafio “todo tiene un precio”, ¿el hecho de adudicar un valor monetario a lo que haces merece respeto por el objeto en sí? Una vez tasado, cualquier objeto se convierte en mercancía. ¿La mercantilización del producto lo dignifica per se? ¿Debe entonces el consumidor suponer que la calidad se encuentra en la mercancía, y que lo que no ha sido cuantificado económicamente no puede alcanzar la mención de calidad? ¿Es la tasación el criterio por el que se rigen los criterios estéticos, puesto que hablamos de manifestaciones artísticas? ¿Es cuantificable matemáticamente un esfuerzo personal? ¿Realmente (4real, bitch) goza un consumidor de libertad al adquirir productos comercializados en redes de dispendio? Y sobre todo: ¿un beat diseñado para que alguien rapee sobre él es arte, sólo artesanía, o quizá simplemente bricolaje? Porque cambiaría mucho la posible luz que se arrojara sobre el debate.

    Fuck yeah and fuck snitch niggas por si alguien no me entiende.

    Respetos para JLM.

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